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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Ruido de tablas. "Todo es plástico".

Sinopsis Oficial.

TODO ES PLÁSTICO Es el relato de Jojol, ex-militante del FLI (Frente por la liberación Invisible), un ser afectado por las consecuencias de la crisis energética. Enfermo y perseguido sueña con reconquistar la libertad y la dignidad de los habitantes de La Ciudad Sin Nombre.

Enfrentado a sus recuerdos, Jojol hace una descripción de los acontecimientos que hundieron a la sociedad en la que vive en la decadencia. Aquí todos somos ciudadanos de La Ciudad Sin Nombre, capital gris del gran continente, donde el PNA (Partido Nacional Azul) se ha hecho con el poder de una forma dudosa, dejando tras de sí tanto muertes y desapariciones, como mentiras, miseria y corrupción. Ahora todo es plástico:leche sin lactosa; café sin cafeína; cerveza sin alcohol; parques sin niños; Gente sin pueblo; vida sin vida.

La guerra está en las calles, es un nudo que no se puede deshacer con la lengua. Todo es plástico es un grito encendido en la oscuridad. No somos máquinas; no estamos vencidos; el amor se alzará por encima del poder.

Opinión Personal.

Tras el éxito de crítica de “Fin.landia”, primer capítulo del decálogo “La Ciudad Sin Nombre”, llega a la programación de la estimulante sala La Nao 8 su segunda entrega “Todo es plástico”.  Alejada en forma y fondo de cualquier otra propuesta de la cartelera “desenchufada” del panorama teatral madrileño, ¿Por qué?, más que obra, es creación, no encuentro referencias ajenas en ella. No se parece a nada que haya podido ver antes, e intuyo que fuera de este tridente mágico que forman sus CREADORES: Arturo Sanchez Velasco, Darío Sigco y Victoria Blasco, no voy a encontrar nada parecido a esto.

Si Fin.landia supuso una magnifica apertura a toda la cosmogonía futura propuesta por los arquitectos de “La ciudad Sin nombre”, este segundo capítulo consigue introducir al espectador en la ambiciosa sinfonía ¿distópica? propuesta por sus jóvenes autores. Si la primera parte pudo quedar como una estimulante y rara anécdota, esta segunda parte se antoja como algo perdurable. Mantiene viva toda la metafísica y extrañeza de la primera parte, pero añadiendo un plus lógico argumental al conjunto.